martes, 24 de marzo de 2015

98. El huracán


El huracán Willy se aproximaba a la costa con vientos de hasta 240 kilómetros por hora. Las olas comenzaban a romper con furia en los diques de La Habana vieja. Las palmeras batían ya sus troncos con una elasticidad inaudita y las pocas gentes que deambulaban por las calles comenzaban a asustarse y a correr ya de veras.


Yo, en cambio, me hallaba sereno y tranquilo y tal vez no sea lo menos importante para justificar esa calma mía el hecho de que en ese momento me encontrara en Marruecos, pasando unos días de vacaciones y que, una vez finalizados, volvería a Riga, Letonia, en donde son sumamente esporádicos los huracanes tropicales.





No hay comentarios:

Publicar un comentario