jueves, 19 de marzo de 2015

76. Nombres


Sabía el nombre de todas las plantas, de todas las flores, de todos los arbustos y de todos los árboles. Se levantaba al alba y salía al campo con el hatillo de la comida. Caminaba por riscos y collados, por bosques y senderos hasta que el crepúsculo le avisaba la hora de vuelta a casa.

Cierto día, mientras estudiaba una flor pequeña y amarilla que le resultaba muy familiar, no pudo recordar su nombre y, más asombrado que triste, regresó a su hogar. Al siguiente día le ocurrió lo mismo con una temblorosa flor azul y al otro con un espinoso y grisáceo arbusto. Cada día iba olvidando el nombre de un árbol, de un matorral, de una seta. Al cabo de muchos meses, por fin llegó a olvidar todos los nombres del reino vegetal. Pronto le sucedió lo mismo con el reino animal e incluso con el reino mineral. Llegó a olvidar el nombre de todas las cosas de la creación. Olvidó su nombre y hasta el nombre de Dios.

Tampoco sabía cómo nombrar el perfecto estado de paz interior, de armonía y felicidad que sentía.

Un día de primavera lo hallaron muerto en un prado cubierto de …, no recuerdo bien cómo se llaman esas flores pequeñas y amarillas, amapolas, creo, no, no, lirios, eso es, lirios, o quizás…





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