martes, 10 de marzo de 2015

67. Submarinismo


Las imágenes que vemos durante la inmersión submarina no son tan ricas en colores como suponemos al observar los documentales de televisión. Con un equipo normal de submarinismo, el mundo bajo las aguas es sórdido, oscuro, musgoso y opaco. Por ello me llamó la atención aquel resplandor escarlata que llameaba cerca de mí, un prodigio de rojos intensos que desbancaba cualquier idea que pudiera tener de un arrecife de coral. Acudí con presteza hacia aquel destello carmesí, intentando comunicar a mi compañero el feliz hallazgo. Pero no lo hallé cerca de mí. Luego, me fui encontrando con él poco a poco; primero una pierna, luego un brazo, más tarde media cara… Evidentemente faltaban muchas piezas para completar el puzzle del cuerpo de mi amigo. Probablemente aquel tiburón, cuya sombra alcancé a divisar sobre mi cabeza, pudiera completar el rompecabezas. Es, por tanto, muy interesante, yo diría incluso fascinante, el fenómeno cromático que se establece de la unión entre los grandes escualos y los seres humanos bajo el mar, sin lugar a dudas.





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