domingo, 22 de marzo de 2015

84. Tatuajes


Dos águilas de cabeza blanca enfrentadas ante los conocidos picachos de Monument Valley bajo un abrumador sol de verano. Así era el tatuaje que estaba a punto de terminar y con el que pensaba ganar el concurso.

Una vez acabado el trabajo, tatuado y tatuador montaron sus viejas Harleys y pusieron rumbo a Tucson, Arizona, por la autopista 61.

El artista se llamaba Skip Hogan y el amigo que ponía la piel de su espalda como un lienzo vivo a su servicio, Lenny Sims.

A medio camino, en Little Rock, dieron cuenta de media docena de cervezas y dos suculentos filetes. De paso, les reventaron la cara a golpes a dos camioneros de Virginia que osaron burlarse del cuerpo tatuado de Lenny.

Antes de llegar a Tucson, fumaron la mariguana que les quedaba y compraron una botella de Jack Daniel’s en un drugstore de las afueras.

El concurso fue televisado por la cadena local y, por supuesto, ganaron el primer premio, gratificado con diez mil dólares. La noche se presentaba eufórica.

De madrugada, Skip y Lenny estacionaron sus motocicletas frente al motel Dugan’s. Dos chicas apuraban sus cigarrillos en el porche contiguo al bungalow que habían alquilado. Ellas les sonrieron, sobre todo al observar que, cuando se metían en la habitación, Skip acariciaba el culo de Jenny mientras éste abría su boca e introducía la lengua en la boca de Skip.





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