martes, 24 de marzo de 2015

91. El atraco


Todos los días se abría el banco a las ocho de la mañana.

El plan estaba diseñado hasta el último detalle.

Nada podía fallar.

Pero falló.

¿Cómo iba a imaginar que aquel cinco de mayo, a las siete horas cincuenta y nueve minutos se le ocurriría a Dios organizar los actos del Día del Juicio Final y del Fin del Mundo?





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