martes, 10 de marzo de 2015

68. La guerra


Es necesario contenerlos, aunque ya están entrando por entre las almenas y la puerta va a sucumbir de un momento a otro por la fuerza de sus arietes. La defensa del castillo es a todas luces insuficiente y la ayuda solicitada no llegará hasta mañana. Mi pequeño reino, mi feudo estará esta noche en manos de mi enemigo, y mi familia y yo estaremos muertos o cargados de cadenas en las mazmorras de mi propio bastión. Mi diestra ya no es tan joven para doblegar cien enemigos con la espada. Mi hueste, armada con certeros arcos, con lanzas y escudos de bronce no aguantará ni una hora más. Así que vamos a dejarnos de tonterías.

- Capitán, avise a la cuadrilla de bombarderos, que peinen con fuego cruzado los alrededores del castillo, que los destacamentos de artificieros vuelen con fuego de mortero la retaguardia del enemigo, quiero una ametralladora cada cuatro almenas y que cada efectivo disponga de granadas suficientes.

Las guerras se ganan con valor, imaginación y astucia. También con armas modernas, aunque sean de otro tiempo.





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