martes, 24 de marzo de 2015

96. Anarquía


Bajo la bandera rojinegra el henchido corazón del camarada anarquista Morales desbordaba de felicidad tras haber incendiado el convento de clausura de las Hermanas Trinitarias, en la cuesta de San Benito.

Bajo su brazo llevaba precisamente una pequeña talla policromada de San Benito que mostraba, como prueba emblemática de su hazaña, a los demás camaradas.

Cuando murió, y tras el Juicio Final, fue al infierno, se le condenó por toda la eternidad a llevar colgado del cuello un San Benito policromado y muy pesado.

Moraleja: No es conveniente quemar conventos, ni robar tallas policromadas de San Benito.

Por otro lado, es poco relevante ser anarquista.

Y nada relevante llamarse Morales.





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