Todas las mises esperaban en la pasarela su turno
para la exhibición en traje de baño. Tan sólo una no mostraba la lógica
excitación, sabía de antemano que la elección ya estaba decidida, ganaría la
chica isleña. El amaño se hizo dos noches antes en la fiesta de la playa.
Aquellas chicas que quisieran tener una carrera fulgurante sabían qué cosas
debían hacer y a qué tipo de preguntas responder afirmativamente. Ella no hizo
así, respondió no y se dirigió a su habitación.
Pero esta noche ella daría mucho que hablar.
Cuando llegó su turno, comenzó a caminar sobre la
alfombra roja. A los cuatro pasos se desprendió con gracia y presteza de las
dos piezas de su bikini y quedó tan sólo con sus altos tacones frente al
público y el atónito jurado. Su cuerpo se vistió de mil flashes y al día
siguiente era portada en revistas de medio mundo.
Transcurridos varios años, y ya siendo toda una
celebridad, fue víctima de una salvaje agresión que bien pudo acabar con su
vida. Fue durante un crucero camino de las islas griegas. Una de las camareras
la hirió en el cuello con un cuchillo de cocina.
Y es que, es por todos conocido,
las chicas isleñas difícilmente olvidan, y casi nunca perdonan.

No hay comentarios:
Publicar un comentario