El niño del babi a rayas tiró del pelo a la niña
del babi azul justo en el instante en que los tanques alemanes cruzaban la
frontera de Polonia.
En esto consisten las metáforas, en asociar
imágenes, abstracciones, conceptos e ideas de diferente índole con un afán
esteticista y ¿por qué no?, artístico.
Es fácil: Polonia sería la niña del babi azul, las
tropas del Führer serían el niño del babi a rayas.
Las consecuencias, claro está, no han de ser
similares. La niña del babi azul olvidará el incidente, los judíos del gueto de
Varsovia, no.
Pero la metáfora subsiste como el
hada buena de éste y de todos los cuentos. Al fin y al cabo buscamos siempre un
final feliz. Si lo encontramos, comemos perdices y, si no, seguimos y
seguiremos alimentándonos de metáforas.

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