La
novia lloraba al fin con lágrimas de desesperación. Habían brotado ya las lágrimas del nerviosismo, las lágrimas de la
rabia y las lágrimas de la amargura. El novio ya no vendría; habían pasado dos
horas, tiempo más que suficiente para justificar cualquier imprevisto. La
expectación por conocer al novio se fue disipando entre los invitados. Casi
todo el noviazgo lo pasaron carteándose y apenas estuvieron juntos en una o dos
ocasiones. Se fijó el día de la boda. Por fin la familia de ella conocería al
elegido de su amor. Pero nada pudo ser. Entre las damas de honor la llevaron a
casa y la arroparon de afecto en aquellos duros momentos. A los cinco días, sin
embargo, despertó la despechada novia con nuevos bríos y con el ánimo
ciertamente restablecido. Si aquel novio díscolo que se inventó no acudió el
día señalado, el próximo, seguro que sería puntual.
martes, 30 de diciembre de 2014
lunes, 29 de diciembre de 2014
22. Fantasmas
El que habla
con fantasmas llega a perder el miedo siempre que lo haga de manera habitual.
Sin embargo, el trato cotidiano con fantasmas no convierte esa relación en
doméstica y normal; siempre queda un regusto de asco, cosa comprensible, por lo
demás, pues un fantasma no deja de ser un muerto, y un muerto siempre es algo
repulsivo. Además, el trato con fantasmas nos rebaja un poco, como si nuestra
presencia la toleraran por una especie de parecido o afinidad con ellos.
Esto es lo que pensaba. Ahora,
cuando atravieso un muro para hablar con algún vivo, me da un cierto reparo,
pero no puedo hacer otra cosa. Los fantasmas no podemos hablar entre nosotros.
domingo, 28 de diciembre de 2014
21. Ética
La
prioridad de lo correcto. Eso, como principio ético, como una ley moral. Así
será mi vida a partir de ahora. Seguir el código de lo naturalmente lógico,
justo y equitativo. La verdad sólo tiene un camino. Es una moneda con una cara
solamente. O con dos caras idénticas. Proseguir el modelo canónico de conducta
que lleva de la mesura a la paz interior. La corrección vital como meta y
bandera. Pero ¿cómo discernir si debo tomarme o no otra pinta de cerveza? ¿Cómo
soslayar la duda de si debo o no someterme a las expectativas que la rubia de
aquella mesa suscita en mi corazón con su mirada traviesa?
sábado, 27 de diciembre de 2014
20. El Rey
Y el gordo
bajito del mariachi, el del guitarrón, fue el más valiente de todos.
Ricardito Rey
se llamaba. Reía más que respiraba y quería tanto como era querido.
Cuando llegaron los soldados
se acabó la fiesta en la aldea. Tras los primeros fusilamientos dejó de oírse
hasta el viento en la copa de los árboles. De madrugada empezó a retumbar el
aire poco a poco, de manera sorda y rítmica. Era Ricardito Rey, que con las
cuerdas del guitarrón aquietaba el canto del gallo y ponía el contrapunto a sus
últimos pasos en esta vida, camino de la tapia del cementerio chiquito que
dominaba la aldea desde una loma empedrada de hojarasca. Su último latido se
rompió con la última nota de su guitarra, y es que Ricardito siguió siempre
siendo, y hasta el final, El Rey.
19. Fraternidad
“Daos
fraternalmente la paz”.
Y Pedro se
giró a la derecha con la mano extendida.
Con el rostro
demudado y el corazón paralizado se encontró estrechando la mano al causante de
la muerte de su hijo —aquel domingo de mayo, aquel semáforo en ámbar, aquel niño
que vacila, aquel conductor imprudente—.
Pedro no se ve reconocido, los
años y el dolor han metamorfoseado su rostro aunque, pronto, se da cuenta de que
tras la sonrisa del hombre hay unos ojos ciegos que miran a la nada, y aprecia
que la mano que acoge la suya tiembla con intensidad, y que esa mano lleva en
el dedo anular dos alianzas, y que una gasita cubre la laringe perforada del
hombre.
jueves, 25 de diciembre de 2014
18. Sebastián
Yo le rehuía
ya por costumbre.
Sebastián era
de esa clase de personas que, sin molestar, molestan, que inquietan con su sola
presencia, sin hacer ni decir nada, así, con el simple hecho de estar cerca.
Buena persona, incluso colaboradora, quizás algo servil, pero con el halo
indefinible del que cae mal por naturaleza. Y lo peor era que iba dejando un
sentimiento de culpa inexpresable en los demás.
Muchas veces
en los periódicos aparece la noticia del hallazgo de un hombre asesinado, al
que nadie consideraba capaz de tener enemigos.
Casi siempre se llaman
Sebastián o algún otro nombre parecido.
miércoles, 24 de diciembre de 2014
17. El difícil final
Sólo sabía
comenzar sus escritos.
Un arranque de
novela soberbio, unos versos primeros excelsos para un prometedor poema, los brillantes
diálogos de un drama conmovedor...
Pero luego
llegaba el desánimo, el hastío, la rutina del desarrollo que le hacía desistir
mucho antes de que intuyese el desenlace.
Para colmo,
hoy que estaba especialmente motivado en su escritura, ha de atender a los medios: es su cumpleaños. Prensa, radio,
televisión... Como el año pasado, todos quieren festejar y volver a
homenajearle al cumplir sus ciento cincuenta y un años de vida.
Ser el hombre más viejo del
mundo no ayuda a terminar una maldita novela.
martes, 23 de diciembre de 2014
16. Vecinos
Otra vez está
allí, apoyado en el marco de la ventana, en camiseta, sin moverse y mirando a
quién sabe qué. No tendrá otra cosa que hacer el hombre. Día tras día, mañana y
tarde, siempre en la ventana como un geranio eterno.
Otra vez allí,
de pie, en el balcón, en pijama, balanceándose, apoyadas las manos en la
baranda y mirando quién sabe qué. No tendrá otra cosa que hacer el hombre. Días
tras día, mañana y tarde, siempre en el balcón como un ficus eterno.
- Voy a por
una cerveza.
- Voy a ducharme.
lunes, 22 de diciembre de 2014
15. Cine
Me
quedan cinco minutos para que venga el funcionario y sigo sin acordarme del
título de aquella película de los años treinta o cuarenta que vimos juntos en
el Riviera. Recuerdo que trabajaba Myrna Loy y que llevaba unos sombreros
pequeños y algo ridículos. Incluso podría tararear la canción que ella le
susurra a su galán en el balcón de aquella mansión de Palm Beach. El nombre de
la película es lo que se me escapa. Voy a tener que irme con la duda. El
sacerdote que me ha confesado tampoco se acordaba (los curas van muy poco al cine,
ya se sabe) y el oficial que me administrará la inyección letal no tiene
aspecto de gustarle el séptimo arte. Era algo así como “El arte de vivir” o “Melodía
de la vida”, ¡Ay, qué coraje!
domingo, 21 de diciembre de 2014
14. Oración
Cuando ya no
puedo más es cuando se me ocurre que podría rezar, y rezo, no mucho, pero con
devoción, sin mucha esperanza, que es como hay que rezar. Luego ya no vuelvo a
rezar hasta que las cosas empiezan a ir otra vez mal. Intento primero
solucionarlas, pero cuando se tuercen de verdad y empiezan a depositarse
pesadumbres en mi pecho, vuelve la idea de la oración. Lo malo es que no sé a
ciencia cierta a quién rezo o a quién podría rezar. Pero es que no tengo más
remedio, no tengo otra cosa a la que asirme. Son las incertidumbres y pesares
de los hombres lo que me pone así.
Ser Dios no es
tan bueno.
Nunca he sabido, ni sé, ni sabré
a quién dirigir mis oraciones.
sábado, 20 de diciembre de 2014
13. Colaboradores
El problema
fundamental es que no puedo comunicar nuestro descubrimiento sin ocultar tu
participación. Mi moral no me lo permitiría jamás, por mucho que tú insistas.
Nuestros años de tarea sin fin, las noches en vela en el laboratorio, las interminables
tardes de invierno trabajando hasta la extenuación... No puedo, no puedo
ocultar el mérito incuestionable de tu colaboración. Sería éticamente muy
reprobable que yo asumiera todo el éxito del proyecto sin tan siquiera
nombrarte.
¿Pero
cómo podría presentarme ante el comité, ante los medios diciendo que eres un
perro?
viernes, 19 de diciembre de 2014
12. Tren de cercanías
Y sonó el
despertador por segunda vez.
Con rapidez se
duchó, se vistió y llegó a la estación casi a punto de perder el tren.
El arma le
apretaba en el vientre.
Vio al hombre.
Vio su nuca.
Y disparó.
Luego vino el
aterrado clamor de los viajeros; los desmayos de los testigos; el llanto
histérico de las estudiantes... Eso era lo que peor llevaba.
Él cumplía un
trabajo, nada más, pero los gritos y llantos y el terror colectivo de la gente
del vagón le partían los oídos por dentro y le hacían insoportable la espera
hasta la siguiente estación.
No aguantaría
los tres minutos que faltaban.
Ahora sí que
iban a recordar aquel viaje.
Se introdujo
el cañón de la pistola en la boca y...
jueves, 18 de diciembre de 2014
11. Bicicleta
Vencer el
dolor de las piernas, la pendiente imposible de la carretera.
Vicente pensaba
que podía superarlo, superarse.
La bicicleta
obedecía a la fuerza de los músculos de sus piernas, que se hallaban a punto de
estallar.
El fuelle de
sus pulmones ayudaba todo lo que podía.
Ya la meta se
atisbaba; tan solo doscientos metros le separaban de la ansiada cima.
Miró hacia
atrás. No veía a ninguno de los corredores.
El sudor le
escocía en los ojos.
Cincuenta,
treinta, veinte metros.
La pedalada
final.
Los brazos en
alto.
Pero ya casi
nadie en la meta se fijó en él.
Nadie se fija en el corredor
que llega en último lugar.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
10. Números
Hubo un hombre
que pasó los años de vida que le tocaron vivir contando todo aquello que tenía
a su alrededor.
Contaba las
olas que rompían en la playa a sus pies; las estrellas que adornaban sus noches
insomnes; los postes de telégrafo en sus viajes por tren; las pecas de Florita;
los suspiros de su madre; las toses de su padre...
Un día contó
las personas que conocía, y ese mismo día, al acabar de contarlas, murió de
repente.
Se le olvidó
contarse a sí mismo.
Y eso fue lo
que pasó.
martes, 16 de diciembre de 2014
09. Atrapado
La limpiadora
comprobó que no había nadie en los despachos y cerró las puertas con llave,
mientras Juan se refrescaba las manos y la cara en el lavabo de los servicios.
Le quedaba aún una dura tarea que resolver y el informe debía estar en el
despacho del gerente a las ocho de la mañana. Se quedaría trabajando toda la
noche. Al regresar y comprobar que la puerta estaba cerrada se desesperó.
No había nadie
en el edificio de oficinas.
Poco a poco la
desesperación dio paso a lo que primero fue una mueca, luego un principio de
sonrisa, y más tarde, un brillo entre malicioso y sabio apareció en sus ojos.
lunes, 15 de diciembre de 2014
08. El final
¿Cómo saber si
la novela pide el fin o si queda aún algo que no he dicho, algo que se me
escapa?
¿Cómo
preguntarle a un hijo si su educación, si el traspaso de tus enseñanzas se ha
cumplimentado con todas las garantías?
Escribe,
querido hijo, escribe la novela de tu vida.
Has de saber
que el tiro de gracia con el que la novela de tu padre finaliza abre el camino
de tu propia novela.
Ejecuta mi
final, hijo mío.
The end.
domingo, 14 de diciembre de 2014
07. Inhumación
¡Qué cansado
me encuentro!
El sol de
agosto abruma demasiado para cavar y cavar y después tapar y tapar lo que se ha
excavado antes.
La gente
debería morirse y enterrarse siempre de noche, con el frescor dulce de la luna,
bajo el aroma quieto del ciprés.
Este calor,
sin embargo, es inhumano e injusto.
¡Pobre hombre!
¡Pobre enterrador!
A ver si acaba
ya de una vez de arrojar sobre mi rostro la última paletada de tierra y puede
ir a refrescarse y solazarse a casa con los suyos.
viernes, 12 de diciembre de 2014
06. Pelotari
De la pared
del frontón sale rebotada la dura pelota con tal potencia y velocidad, que
llega hasta la tribuna de personalidades y golpea en el pecho a la madre de
Gorka, el más aplaudido y añorado pelotari de Getxo, con tan mala fortuna que
la foto esmaltada del hijo muerto, enmarcada en oro y que cuelga de una cadena
de su cuello, se clava en sus magras carnes, perforando la materna aorta y
dejando, entre estertores y en un charco expansivo de sangre, a una madre
muerta con su dolor clavado muy cerca del corazón.
05. Nuevos tiempos
No es prudente
seguir adelante con la demanda por injurias, le dijo el abogado al mariscal.
Sí lo sería,
continuó, si usted, Señor, cambiara de tono o de actitud ante sus subordinados,
porque ya no estamos en el campo de batalla, ya no es necesario insultar y
amenazar para lanzar a una muerte segura a jovencitos inexpertos e inocentes;
ya vivimos en un tiempo de paz en que personas como usted están llamadas a ser
los nuevos y espléndidos hijos de puta que nuestra nueva sociedad no necesita.
jueves, 11 de diciembre de 2014
04. Trabajos
La oficina se
halla frente al hospital, y ella calza sus zuecos blancos de trabajo.
El hospital se
halla frente a la oficina donde él cuelga su chaqueta en el respaldo de la
silla.
Mientras él
compendia la vida laboral de ella, ella introduce la muestra de sangre de él en
el centrifugador.
Cuando él imprime la vida
laboral de ella, ella confirma la leucemia de él.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
03. Soldados
Dos soldados
van a la guerra en direcciones opuestas y enfrentadas.
Se avistan
desde lejos en el campo de batalla.
Las miradas
confluyen en direcciones opuestas y enfrentadas.
También las
balas que salen disparadas de sus armas siguen direcciones opuestas y enfrentadas,
una encuentra el camino del soldado ya casi muerto, la otra se desvía apenas del
camino del soldado ya casi a salvo.
martes, 9 de diciembre de 2014
02. Parejas
Breve
encuentro.
Dos mujeres,
dos hombres, charlan, beben, ríen, se tocan.
Alguno vomita.
Acaban haciendo el amor al amanecer, se intercambian a sus parejas, vuelven a
hacer el amor, luego duermen.
Al amanecer dos
de ellos lloran un rato, los otros comen cualquier cosa, a todos les hiela la
frente el frío de la mañana, fuman, callan, se despiden.
Dos de ellos mueren en el
transcurso de ese mismo día.
lunes, 8 de diciembre de 2014
01. Lluvia
Un hombre abre
un paraguas, imagen que se repite en toda la ciudad.
Llueve.
Un hombre
muere, imagen que se repite en toda la ciudad, aunque en número
considerablemente menor.
Llueve.
Un hombre
muerto abre un paraguas, imagen única, nunca vista en la ciudad.
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