martes, 30 de diciembre de 2014

23. La novia



La novia lloraba al fin con lágrimas de desesperación. Habían brotado ya  las lágrimas del nerviosismo, las lágrimas de la rabia y las lágrimas de la amargura. El novio ya no vendría; habían pasado dos horas, tiempo más que suficiente para justificar cualquier imprevisto. La expectación por conocer al novio se fue disipando entre los invitados. Casi todo el noviazgo lo pasaron carteándose y apenas estuvieron juntos en una o dos ocasiones. Se fijó el día de la boda. Por fin la familia de ella conocería al elegido de su amor. Pero nada pudo ser. Entre las damas de honor la llevaron a casa y la arroparon de afecto en aquellos duros momentos. A los cinco días, sin embargo, despertó la despechada novia con nuevos bríos y con el ánimo ciertamente restablecido. Si aquel novio díscolo que se inventó no acudió el día señalado, el próximo, seguro que sería puntual.





lunes, 29 de diciembre de 2014

22. Fantasmas



El que habla con fantasmas llega a perder el miedo siempre que lo haga de manera habitual. Sin embargo, el trato cotidiano con fantasmas no convierte esa relación en doméstica y normal; siempre queda un regusto de asco, cosa comprensible, por lo demás, pues un fantasma no deja de ser un muerto, y un muerto siempre es algo repulsivo. Además, el trato con fantasmas nos rebaja un poco, como si nuestra presencia la toleraran por una especie de parecido o afinidad con ellos.


Esto es lo que pensaba. Ahora, cuando atravieso un muro para hablar con algún vivo, me da un cierto reparo, pero no puedo hacer otra cosa. Los fantasmas no podemos hablar entre nosotros.





domingo, 28 de diciembre de 2014

21. Ética




La prioridad de lo correcto. Eso, como principio ético, como una ley moral. Así será mi vida a partir de ahora. Seguir el código de lo naturalmente lógico, justo y equitativo. La verdad sólo tiene un camino. Es una moneda con una cara solamente. O con dos caras idénticas. Proseguir el modelo canónico de conducta que lleva de la mesura a la paz interior. La corrección vital como meta y bandera. Pero ¿cómo discernir si debo tomarme o no otra pinta de cerveza? ¿Cómo soslayar la duda de si debo o no someterme a las expectativas que la rubia de aquella mesa suscita en mi corazón con su mirada traviesa?





sábado, 27 de diciembre de 2014

20. El Rey



Y el gordo bajito del mariachi, el del guitarrón, fue el más valiente de todos.

Ricardito Rey se llamaba. Reía más que respiraba y quería tanto como era querido.

Cuando llegaron los soldados se acabó la fiesta en la aldea. Tras los primeros fusilamientos dejó de oírse hasta el viento en la copa de los árboles. De madrugada empezó a retumbar el aire poco a poco, de manera sorda y rítmica. Era Ricardito Rey, que con las cuerdas del guitarrón aquietaba el canto del gallo y ponía el contrapunto a sus últimos pasos en esta vida, camino de la tapia del cementerio chiquito que dominaba la aldea desde una loma empedrada de hojarasca. Su último latido se rompió con la última nota de su guitarra, y es que Ricardito siguió siempre siendo, y hasta el final, El Rey.





19. Fraternidad



“Daos fraternalmente la paz”.

Y Pedro se giró a la derecha con la mano extendida.

Con el rostro demudado y el corazón paralizado se encontró estrechando la mano al causante de la muerte de su hijo —aquel domingo de mayo, aquel semáforo en ámbar, aquel niño que vacila, aquel conductor imprudente—.

Pedro no se ve reconocido, los años y el dolor han metamorfoseado su rostro aunque, pronto, se da cuenta de que tras la sonrisa del hombre hay unos ojos ciegos que miran a la nada, y aprecia que la mano que acoge la suya tiembla con intensidad, y que esa mano lleva en el dedo anular dos alianzas, y que una gasita cubre la laringe perforada del hombre.





jueves, 25 de diciembre de 2014

18. Sebastián



Yo le rehuía ya por costumbre.

Sebastián era de esa clase de personas que, sin molestar, molestan, que inquietan con su sola presencia, sin hacer ni decir nada, así, con el simple hecho de estar cerca. Buena persona, incluso colaboradora, quizás algo servil, pero con el halo indefinible del que cae mal por naturaleza. Y lo peor era que iba dejando un sentimiento de culpa inexpresable en los demás.

Muchas veces en los periódicos aparece la noticia del hallazgo de un hombre asesinado, al que nadie consideraba capaz de tener enemigos.

Casi siempre se llaman Sebastián o algún otro nombre parecido.






miércoles, 24 de diciembre de 2014

17. El difícil final



Sólo sabía comenzar sus escritos.

Un arranque de novela soberbio, unos versos primeros excelsos para un prometedor poema, los brillantes diálogos de un drama conmovedor...

Pero luego llegaba el desánimo, el hastío, la rutina del desarrollo que le hacía desistir mucho antes de que intuyese el desenlace.

Para colmo, hoy que estaba especialmente motivado en su escritura, ha de atender a los medios: es su cumpleaños. Prensa, radio, televisión... Como el año pasado, todos quieren festejar y volver a homenajearle al cumplir sus ciento cincuenta y un años de vida.

Ser el hombre más viejo del mundo no ayuda a terminar una maldita novela.





martes, 23 de diciembre de 2014

16. Vecinos




Otra vez está allí, apoyado en el marco de la ventana, en camiseta, sin moverse y mirando a quién sabe qué. No tendrá otra cosa que hacer el hombre. Día tras día, mañana y tarde, siempre en la ventana como un geranio eterno.

Otra vez allí, de pie, en el balcón, en pijama, balanceándose, apoyadas las manos en la baranda y mirando quién sabe qué. No tendrá otra cosa que hacer el hombre. Días tras día, mañana y tarde, siempre en el balcón como un ficus eterno.

- Voy a por una cerveza.

- Voy a ducharme.






lunes, 22 de diciembre de 2014

15. Cine




Me quedan cinco minutos para que venga el funcionario y sigo sin acordarme del título de aquella película de los años treinta o cuarenta que vimos juntos en el Riviera. Recuerdo que trabajaba Myrna Loy y que llevaba unos sombreros pequeños y algo ridículos. Incluso podría tararear la canción que ella le susurra a su galán en el balcón de aquella mansión de Palm Beach. El nombre de la película es lo que se me escapa. Voy a tener que irme con la duda. El sacerdote que me ha confesado tampoco se acordaba (los curas van muy poco al cine, ya se sabe) y el oficial que me administrará la inyección letal no tiene aspecto de gustarle el séptimo arte. Era algo así como “El arte de vivir” o “Melodía de la vida”, ¡Ay, qué coraje!





domingo, 21 de diciembre de 2014

14. Oración



Cuando ya no puedo más es cuando se me ocurre que podría rezar, y rezo, no mucho, pero con devoción, sin mucha esperanza, que es como hay que rezar. Luego ya no vuelvo a rezar hasta que las cosas empiezan a ir otra vez mal. Intento primero solucionarlas, pero cuando se tuercen de verdad y empiezan a depositarse pesadumbres en mi pecho, vuelve la idea de la oración. Lo malo es que no sé a ciencia cierta a quién rezo o a quién podría rezar. Pero es que no tengo más remedio, no tengo otra cosa a la que asirme. Son las incertidumbres y pesares de los hombres lo que me pone así.

Ser Dios no es tan bueno.

Nunca he sabido, ni sé, ni sabré a quién dirigir mis oraciones.





sábado, 20 de diciembre de 2014

13. Colaboradores



El problema fundamental es que no puedo comunicar nuestro descubrimiento sin ocultar tu participación. Mi moral no me lo permitiría jamás, por mucho que tú insistas. Nuestros años de tarea sin fin, las noches en vela en el laboratorio, las interminables tardes de invierno trabajando hasta la extenuación... No puedo, no puedo ocultar el mérito incuestionable de tu colaboración. Sería éticamente muy reprobable que yo asumiera todo el éxito del proyecto sin tan siquiera nombrarte.

  ¿Pero cómo podría presentarme ante el comité, ante los medios diciendo que eres un perro?





viernes, 19 de diciembre de 2014

12. Tren de cercanías



Y sonó el despertador por segunda vez.

Con rapidez se duchó, se vistió y llegó a la estación casi a punto de perder el tren.

El arma le apretaba en el vientre.

Vio al hombre.

Vio su nuca.

Y disparó.

Luego vino el aterrado clamor de los viajeros; los desmayos de los testigos; el llanto histérico de las estudiantes... Eso era lo que peor llevaba.

Él cumplía un trabajo, nada más, pero los gritos y llantos y el terror colectivo de la gente del vagón le partían los oídos por dentro y le hacían insoportable la espera hasta la siguiente estación.

No aguantaría los tres minutos que faltaban.

Ahora sí que iban a recordar aquel viaje.


Se introdujo el cañón de la pistola en la boca y...





jueves, 18 de diciembre de 2014

11. Bicicleta



Vencer el dolor de las piernas, la pendiente imposible de la carretera.

Vicente pensaba que podía superarlo, superarse.

La bicicleta obedecía a la fuerza de los músculos de sus piernas, que se hallaban a punto de estallar.

El fuelle de sus pulmones ayudaba todo lo que podía.

Ya la meta se atisbaba; tan solo doscientos metros le separaban de la ansiada cima.

Miró hacia atrás. No veía a ninguno de los corredores.

El sudor le escocía en los ojos.

Cincuenta, treinta, veinte metros.

La pedalada final.

Los brazos en alto.

Pero ya casi nadie en la meta se fijó en él.

Nadie se fija en el corredor que llega en último lugar.





miércoles, 17 de diciembre de 2014

10. Números





Hubo un hombre que pasó los años de vida que le tocaron vivir contando todo aquello que tenía a su alrededor.

Contaba las olas que rompían en la playa a sus pies; las estrellas que adornaban sus noches insomnes; los postes de telégrafo en sus viajes por tren; las pecas de Florita; los suspiros de su madre; las toses de su padre...

Un día contó las personas que conocía, y ese mismo día, al acabar de contarlas, murió de repente.

Se le olvidó contarse a sí mismo.

Y eso fue lo que pasó.





martes, 16 de diciembre de 2014

09. Atrapado




La limpiadora comprobó que no había nadie en los despachos y cerró las puertas con llave, mientras Juan se refrescaba las manos y la cara en el lavabo de los servicios. Le quedaba aún una dura tarea que resolver y el informe debía estar en el despacho del gerente a las ocho de la mañana. Se quedaría trabajando toda la noche. Al regresar y comprobar que la puerta estaba cerrada se desesperó.

No había nadie en el edificio de oficinas.

Poco a poco la desesperación dio paso a lo que primero fue una mueca, luego un principio de sonrisa, y más tarde, un brillo entre malicioso y sabio apareció en sus ojos.





lunes, 15 de diciembre de 2014

08. El final




¿Cómo saber si la novela pide el fin o si queda aún algo que no he dicho, algo que se me escapa?

¿Cómo preguntarle a un hijo si su educación, si el traspaso de tus enseñanzas se ha cumplimentado con todas las garantías?

Escribe, querido hijo, escribe la novela de tu vida.

Has de saber que el tiro de gracia con el que la novela de tu padre finaliza abre el camino de tu propia novela.

Ejecuta mi final, hijo mío.

The end.






domingo, 14 de diciembre de 2014

07. Inhumación




¡Qué cansado me encuentro!

El sol de agosto abruma demasiado para cavar y cavar y después tapar y tapar lo que se ha excavado antes.

La gente debería morirse y enterrarse siempre de noche, con el frescor dulce de la luna, bajo el aroma quieto del ciprés.

Este calor, sin embargo, es inhumano e injusto.

¡Pobre hombre! ¡Pobre enterrador!

A ver si acaba ya de una vez de arrojar sobre mi rostro la última paletada de tierra y puede ir a refrescarse y solazarse a casa con los suyos.





viernes, 12 de diciembre de 2014

06. Pelotari




De la pared del frontón sale rebotada la dura pelota con tal potencia y velocidad, que llega hasta la tribuna de personalidades y golpea en el pecho a la madre de Gorka, el más aplaudido y añorado pelotari de Getxo, con tan mala fortuna que la foto esmaltada del hijo muerto, enmarcada en oro y que cuelga de una cadena de su cuello, se clava en sus magras carnes, perforando la materna aorta y dejando, entre estertores y en un charco expansivo de sangre, a una madre muerta con su dolor clavado muy cerca del corazón.





05. Nuevos tiempos




No es prudente seguir adelante con la demanda por injurias, le dijo el abogado al mariscal.

Sí lo sería, continuó, si usted, Señor, cambiara de tono o de actitud ante sus subordinados, porque ya no estamos en el campo de batalla, ya no es necesario insultar y amenazar para lanzar a una muerte segura a jovencitos inexpertos e inocentes; ya vivimos en un tiempo de paz en que personas como usted están llamadas a ser los nuevos y espléndidos hijos de puta que nuestra nueva sociedad no necesita.





jueves, 11 de diciembre de 2014

04. Trabajos



La oficina se halla frente al hospital, y ella calza sus zuecos blancos de trabajo.

El hospital se halla frente a la oficina donde él cuelga su chaqueta en el respaldo de la silla.

Mientras él compendia la vida laboral de ella, ella introduce la muestra de sangre de él en el centrifugador.

Cuando él imprime la vida laboral de ella, ella confirma la leucemia de él.





miércoles, 10 de diciembre de 2014

03. Soldados





Dos soldados van a la guerra en direcciones opuestas y enfrentadas.

Se avistan desde lejos en el campo de batalla.

Las miradas confluyen en direcciones opuestas y enfrentadas.

También las balas que salen disparadas de sus armas siguen direcciones opuestas y enfrentadas, una encuentra el camino del soldado ya casi muerto, la otra se desvía apenas del camino del soldado ya casi a salvo.





martes, 9 de diciembre de 2014

02. Parejas



Breve encuentro.

Dos mujeres, dos hombres, charlan, beben, ríen, se tocan.

Alguno vomita. Acaban haciendo el amor al amanecer, se intercambian a sus parejas, vuelven a hacer el amor, luego duermen.

Al amanecer dos de ellos lloran un rato, los otros comen cualquier cosa, a todos les hiela la frente el frío de la mañana, fuman, callan, se despiden.

Dos de ellos mueren en el transcurso de ese mismo día.




lunes, 8 de diciembre de 2014

01. Lluvia





Llueve.
Un hombre abre un paraguas, imagen que se repite en toda la ciudad.

Llueve.
Un hombre muere, imagen que se repite en toda la ciudad, aunque en número considerablemente menor.

Llueve.
Un hombre muerto abre un paraguas, imagen única, nunca vista en la ciudad.