Otra vez está
allí, apoyado en el marco de la ventana, en camiseta, sin moverse y mirando a
quién sabe qué. No tendrá otra cosa que hacer el hombre. Día tras día, mañana y
tarde, siempre en la ventana como un geranio eterno.
Otra vez allí,
de pie, en el balcón, en pijama, balanceándose, apoyadas las manos en la
baranda y mirando quién sabe qué. No tendrá otra cosa que hacer el hombre. Días
tras día, mañana y tarde, siempre en el balcón como un ficus eterno.
- Voy a por
una cerveza.
- Voy a ducharme.

No hay comentarios:
Publicar un comentario