lunes, 22 de diciembre de 2014

15. Cine




Me quedan cinco minutos para que venga el funcionario y sigo sin acordarme del título de aquella película de los años treinta o cuarenta que vimos juntos en el Riviera. Recuerdo que trabajaba Myrna Loy y que llevaba unos sombreros pequeños y algo ridículos. Incluso podría tararear la canción que ella le susurra a su galán en el balcón de aquella mansión de Palm Beach. El nombre de la película es lo que se me escapa. Voy a tener que irme con la duda. El sacerdote que me ha confesado tampoco se acordaba (los curas van muy poco al cine, ya se sabe) y el oficial que me administrará la inyección letal no tiene aspecto de gustarle el séptimo arte. Era algo así como “El arte de vivir” o “Melodía de la vida”, ¡Ay, qué coraje!





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