domingo, 21 de diciembre de 2014

14. Oración



Cuando ya no puedo más es cuando se me ocurre que podría rezar, y rezo, no mucho, pero con devoción, sin mucha esperanza, que es como hay que rezar. Luego ya no vuelvo a rezar hasta que las cosas empiezan a ir otra vez mal. Intento primero solucionarlas, pero cuando se tuercen de verdad y empiezan a depositarse pesadumbres en mi pecho, vuelve la idea de la oración. Lo malo es que no sé a ciencia cierta a quién rezo o a quién podría rezar. Pero es que no tengo más remedio, no tengo otra cosa a la que asirme. Son las incertidumbres y pesares de los hombres lo que me pone así.

Ser Dios no es tan bueno.

Nunca he sabido, ni sé, ni sabré a quién dirigir mis oraciones.





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