martes, 16 de diciembre de 2014

09. Atrapado




La limpiadora comprobó que no había nadie en los despachos y cerró las puertas con llave, mientras Juan se refrescaba las manos y la cara en el lavabo de los servicios. Le quedaba aún una dura tarea que resolver y el informe debía estar en el despacho del gerente a las ocho de la mañana. Se quedaría trabajando toda la noche. Al regresar y comprobar que la puerta estaba cerrada se desesperó.

No había nadie en el edificio de oficinas.

Poco a poco la desesperación dio paso a lo que primero fue una mueca, luego un principio de sonrisa, y más tarde, un brillo entre malicioso y sabio apareció en sus ojos.





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