sábado, 27 de diciembre de 2014

19. Fraternidad



“Daos fraternalmente la paz”.

Y Pedro se giró a la derecha con la mano extendida.

Con el rostro demudado y el corazón paralizado se encontró estrechando la mano al causante de la muerte de su hijo —aquel domingo de mayo, aquel semáforo en ámbar, aquel niño que vacila, aquel conductor imprudente—.

Pedro no se ve reconocido, los años y el dolor han metamorfoseado su rostro aunque, pronto, se da cuenta de que tras la sonrisa del hombre hay unos ojos ciegos que miran a la nada, y aprecia que la mano que acoge la suya tiembla con intensidad, y que esa mano lleva en el dedo anular dos alianzas, y que una gasita cubre la laringe perforada del hombre.





No hay comentarios:

Publicar un comentario