domingo, 22 de marzo de 2015

80. Fotografías


Probablemente sea una maldad. Vivo en un piso bajo y he colocado en mis tres grandes ventanales que dan a la calle esos cristales que permiten ver desde dentro hacia fuera, pero no al revés. En ellos se reflejan como en un espejo los viandantes que ignoran que están siendo observados, vigilados, espiados.

A veces, los fotografío, hago colección de imágenes de los diferentes tipos sociales, caras absurdas o extravagantes, tribus urbanas, mujeres atractivas, facciones singulares… Mi colección va engrosando día a día con nuevos elementos, nuevas categorías, nuevas experiencias.

Un día se detuvo frente a una de mis ventanas un hombre joven. Con un fotómetro midió la luz circundante de aquella otoñal mañana. De una bolsa extrajo y armó un trípode fotográfico y a continuación se dispuso con rápidos y profesionales movimientos a tomar varias instantáneas, a diferentes distancias, de mis tres ventanales. Una vez concluido su trabajo, recogió sus instrumentos y ya se disponía a marcharse cuando salí de casa y le insté a que me diera explicaciones de su extraña actividad.

Con exquisita educación me refirió su curiosa afición: coleccionaba imágenes de ventanas tintadas en donde suponía escondido y protegido tras ellas a algún individuo que fotografiaba a la gente que pasaba.


Al día siguiente me mudé a este acogedor ático donde dedico mucho tiempo al cultivo de una bellísima y poco conocida variedad de jacinto brasileño.





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