Juan era escritor, pero nunca había publicado
nada. En realidad nunca había escrito una sola línea en su vida. Pero se sentía
y pensaba como un escritor.
Cierto día despertó sin esa sensación de ser un
profesional de la palabra escrita y se encontró libre y sosegado como jamás lo
estuviera.
Tanta dicha tuvo que compartirla y la volcó sobre
los demás en forma de novela, una profunda y humana novela, magnífica,
modélica.
Una obra maestra.

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