martes, 24 de marzo de 2015

95. Ejercicios de relajación


A través de los altavoces la aterciopelada y sosegante voz, una voz de mujer con un lejano acento de país exótico, iba dando las explicaciones necesarias y pautadas para la realización de los ejercicios de relajación. Una vez finalizados me dirigí a apagar el reproductor, y al contacto de mi dedo índice con el conmutador de encendido-apagado del aparato, una descarga eléctrica recorrió toda la musculatura de mi cuerpo, desde los pequeños músculos de los dedos de mi mano derecha hasta los grupos musculares de mi abdomen y piernas.

Yací muerto en pocos segundos, muerto pero, eso sí, francamente relajado como nunca antes había estado.





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