domingo, 1 de febrero de 2015

36. La bombilla


Un pequeño bichito de luz golpeaba y rodeaba una y otra vez la bombilla de manera constante y divertida.

El trueno que a continuación deflagró a poca distancia, dejó sin fluido eléctrico a todo el barrio.

La luz se apagó.

Todo quedó a oscuras.

Aproveché para acostarme, no sin antes apagar el interruptor por si la luz se restablecía durante la noche.

A las dos horas desperté sobresaltado por unas obsesivas y absurdas preguntas: ¿qué fue del bichito de luz? ¿Cómo afectó a su vida el brusco corte del fluido eléctrico?

Pero la verdadera pesadilla vino después, cuando me levanté, ya de día, y encontré al pequeño insecto no alrededor de la bombilla, sino dentro, revoloteando alegre en el hermético y vacío espacio interior.


Desde entonces, soy yo el que da vueltas y vueltas alrededor de la inquietante bombilla y su diminuto habitante, su pequeño y alado huésped.





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