Ramiro,
un ciudadano modelo en todos los aspectos, fue detenido tras serle incautado
por la policía un arsenal de armas y explosivos escondido en el sótano de su
vivienda. En las dependencias policiales confesó que pretendía sólo protegerse
del peligro inminente de una invasión extraterrestre, circunstancia que le
había sido revelada por un grupo disidente de los alienígenas invasores. Con
gran rapidez, el teniente a cargo del caso puso la valiosa información en mano
de los ministerios de Defensa e Interior que, a su vez, dieron la voz de alarma
en los estamentos internacionales oportunos: ONU, OTAN, Pentágono... Los
dispositivos de defensa de todas las naciones, alertados y puestos en guardia,
no tuvieron excesivas dificultades en detectar y desactivar la invasión de
naves extraterrestres que, efectivamente, tuvo lugar a las 8.05 de la mañana
del día 14 de mayo y que, gracias a Ramiro, pudo ser abortada en su totalidad.

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