El insomnio es
mi nocturno compañero desde hace largos años. Digo compañero y no amigo, porque
su compañía nunca me aportó nada bueno, incluso podría ser que fuera peor
persona desde que lo conozco.
Esta noche
casi no me ha abandonado un solo instante, y he pensado mucho y mal.
De noche, siempre
acuden los pensamientos equivocados, alterados, algo febriles.
Las mañanas, las paso cansado, el ánimo deprimido, las esperanzas aquietadas.
Pero esta
noche será distinta a todas. Hoy sabrá el insomnio quién soy yo. Si el trabajo
nocturno le agrada, hoy no dará a basto. La ciudad entera velará y mi compañero
tendrá que visitar todas y cada una de las casas de la ciudad para impedir el
sueño de cada romano.
Esta noche yo,
Nerón, Emperador de Roma, prenderé fuego a la ciudad y, quizás, al alba, un ligero
sopor inunde mis sentidos y un suave y confortable sueño repare mis crueles
horas de vela interminable.

No hay comentarios:
Publicar un comentario