viernes, 27 de febrero de 2015

60. El tenor


Esta noche he cantado de maravilla. Los aplausos del público casi me desbordan de emoción. Si supieran que soy sordo de nacimiento se morirían de incertidumbre. No saben que nunca he oído una sola nota musical, que no sé qué textura tiene el sonido de un oboe o el de una viola. Pero tampoco puedo expresar mi secreto porque soy mudo de nacimiento, aunque todos piensan que soy extremadamente reservado y tímido.

Lanzo mis guturales sonidos de manera aterciopelada, modulada, siempre etéreos y envolventes. Lanzo al ámbito de los mejores liceos del mundo mi insospechada voz de sordomudo genial. Lleno el aire con notas nunca oídas, con vibratos desconocidos, con trémolos angelicales, que dejan atónitos de placer a cuantos me oyen.

¡Ah!, si supieran al fin que quien les canta y les hace felices está completamente loco, que es alguien que cree ser el único cantante lírico sordomudo del mundo, y que cada noche todos ellos tan sólo representan el variopinto decorado de la idea delirante de un disparatado psicótico…

¡Ah!, si supieran, al fin, que quien les canta es tan sólo su propia locura, la locura de creer que yo les canto…





No hay comentarios:

Publicar un comentario