viernes, 20 de febrero de 2015

57. El espejo


“Quizás mañana, pero hoy no puedo escribir. No todos los días se está para ello. Estoy nervioso y ya sabes que no me dedico a esto, lo hago por hobby, por hacer algo creativo en mis ratos libres y no estar tirado en un butacón viendo la tele. Sí, sí, no me mires así, ya sé que todo requiere un esfuerzo, pero me gustaría hacer algo que realmente me relajara y no me supusiera una carga de trabajo y angustia. Se supone que es sábado y hay que divertirse, salir, hacer el amor…, así que es justo lo que voy a hacer: salir, tomar unas copas y arrimarme a alguna de las chicas del ‘Tabú’”.

Al apagar la luz del baño dejó muy pensativa a la figura que abandonó en el espejo del armarito encima del lavabo. Cuando a las cuatro horas regresó, la figura lo miró con enfado y algo de desprecio en la mirada. Él intentó hacerla olvidar con su sonrisa melosa de borracho, pero no pudo. La imagen se dio la vuelta y se alejó hacia el fondo del espejo, quizás para no ver cómo vomitaba y se desplomaba en el suelo del baño.

Ciertamente nunca daba la talla frente a aquel escritor del espejo que tanto le exigía y al que tanto comenzaba a amar, o a odiar, o ambas cosas a la vez.





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