“Quizás
mañana, pero hoy no puedo escribir. No todos los días se está para ello. Estoy
nervioso y ya sabes que no me dedico a esto, lo hago por hobby, por hacer algo creativo en mis ratos libres y no estar
tirado en un butacón viendo la tele. Sí, sí, no me mires así, ya sé que todo
requiere un esfuerzo, pero me gustaría hacer algo que realmente me relajara y
no me supusiera una carga de trabajo y angustia. Se supone que es sábado y hay
que divertirse, salir, hacer el amor…, así que es justo lo que voy a hacer:
salir, tomar unas copas y arrimarme a alguna de las chicas del ‘Tabú’”.
Al apagar la
luz del baño dejó muy pensativa a la figura que abandonó en el espejo del
armarito encima del lavabo. Cuando a las cuatro horas regresó, la figura lo
miró con enfado y algo de desprecio en la mirada. Él intentó hacerla olvidar
con su sonrisa melosa de borracho, pero no pudo. La imagen se dio la vuelta y
se alejó hacia el fondo del espejo, quizás para no ver cómo vomitaba y se
desplomaba en el suelo del baño.
Ciertamente nunca daba la
talla frente a aquel escritor del espejo que tanto le exigía y al que tanto
comenzaba a amar, o a odiar, o ambas cosas a la vez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario