lunes, 9 de febrero de 2015

43. Animalillos


El golpe en la nuca, eso fue lo que hizo que perdiera el conocimiento y es lo que me impide ahora abrir los ojos y mover los miembros.

Tras la denodada lucha con el mar embravecido, sólo recuerdo que avisté un islote y después, un fuerte dolor en la nuca.

Debo estar tirado en la playa, pero no puedo moverme.

Siento, sin embargo, que recorren mis piernas y mi pecho un sin fin de lo que parecen insectos o pequeños roedores.

Suben y bajan, ahora también pos mis brazos y por mi cara.

¡Oh, Dios! Es algo espantoso, no puedo apartarlos de mí.

Los oigo, hacen un ruido articulado, incomprensible y ajeno a todo sonido conocido.

Hurgan por todo mi cuerpo.

Si al menos pudiera abrir los ojos..., pero aún sería más horrible.

¿Qué clase de espantosos animalillos comenzará a devorarme de un momento a otro?

Moriré de una manera atroz, mis restos quedarán esparcidos por la playa y jamás reposarán junto a mis antepasados, en el panteón familiar de los Gulliver.





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