El golpe en la
nuca, eso fue lo que hizo que perdiera el conocimiento y es lo que me impide
ahora abrir los ojos y mover los miembros.
Tras la
denodada lucha con el mar embravecido, sólo recuerdo que avisté un islote y
después, un fuerte dolor en la nuca.
Debo estar
tirado en la playa, pero no puedo moverme.
Siento, sin
embargo, que recorren mis piernas y mi pecho un sin fin de lo que parecen
insectos o pequeños roedores.
Suben y bajan,
ahora también pos mis brazos y por mi cara.
¡Oh, Dios! Es
algo espantoso, no puedo apartarlos de mí.
Los oigo,
hacen un ruido articulado, incomprensible y ajeno a todo sonido conocido.
Hurgan por
todo mi cuerpo.
Si al menos
pudiera abrir los ojos..., pero aún sería más horrible.
¿Qué clase de
espantosos animalillos comenzará a devorarme de un momento a otro?
Moriré de una manera atroz,
mis restos quedarán esparcidos por la playa y jamás reposarán junto a mis
antepasados, en el panteón familiar de los Gulliver.

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