sábado, 28 de febrero de 2015

62. Petunias


Lograr un híbrido de una petunia es técnicamente fácil, polinizando la petunia receptora, esperando su nueva floración, cultivando la semilla y esperando los resultados con la expectación propia en estos casos.

Pero la Dra. Joanna Mesmer pretendía obtener un híbrido de petunia con la sola fuerza de su mirada y la energía de su corazón.

Preparada concienzudamente se determinó a realizar la experiencia definitiva el día siguiente, al alba, en las mejores condiciones atmosféricas y anímicas posibles.

En aquella blanca petunia convergieron dos fuerzas provenientes una del mar profundo y azul de los ojos y otra del enérgico músculo cardiaco de la audaz investigadora.

Transcurrieron dos horas antes que Joanna sucumbiera desmayada por el esfuerzo sobrehumano.

La experiencia había sido un rotundo fracaso.

En el fanal donde se encontraba cautiva la petunia no se hallaba la iridiscente variedad esperada. Tan solo se veía un pequeño naranjal atravesado por un riachuelo donde unos niños saltaban y jugaban bajo los tiernos rayos del sol.





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