domingo, 1 de febrero de 2015

37. Gitanos


Los gitanos están tristes alrededor del fuego.

No cantan ni tocan la guitarra.

Los gitanos, cuando están tristes, no lo saben.

Sólo saben que algo les quema por dentro, y necesitan que la violencia los libere para poder seguir viviendo.

Entonces se encanallan con otros gitanos.

Y alguien muere.

Todos ellos arman el coro y el drama, oscurecen los juzgados, colorean los servicios de urgencias y distorsionan los tranquilos cementerios.

Son una gente rara.

Son egipcios fuera de su época.

Una vez que dejan de estar tristes, vuelven al fuego. Pero esta vez para cantar, bailar, beber vino y comer.

Cada nueva tristeza costará la vida de un gitano.

Tan simétrico el compás de palmas como el compás de muerte.

La luna, aunque ellos digan lo contrario, nuca los mira.





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