miércoles, 11 de febrero de 2015

46. Escarabajos


Hoy he dormido profundamente, como hacía tiempo que no lo hacía. Durante seis horas no he estado en este mundo. Me he despertado descansado y, aunque me he convertido en un escarabajo, no me alarmo, porque debe ser algo natural, quizás mañana me despierte convertido en un escritor que escribe cuentos sobre hombres que despiertan convertidos en escarabajos, o despierte convertido en un hombre que lee cuentos sobre hombres que amanecen convertidos en escritores que escriben cuentos sobre hombres que se convierten en escarabajos. En realidad es la misma cosa e importa lo mismo. Es la magia de enfrentar el mundo cada mañana lo que debe perdurar sin alteraciones. Resucitamos cada mañana de la muerte del sueño. Nos reencarnamos cada día en otra presencia, aunque imaginamos que somos los mismos escarabajos, los mismos hombres, las mismas cornucopias de la casa solariega de los abuelos.





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