Salía en la
escena aquella en que Fred Astaire y Ginger Rogers bailaban el “Cheek to
cheeck”, ella con aquel extravagante vestido de flecos y él, como siempre,
con su reluciente frac. Detrás de la pareja estelar, otras parejas de
figurantes rellenaban el suntuoso decorado blanco para la famosa escena del
baile. El moreno de aspecto latino, algo más alto que los demás, era él.
Cuando murió
de un ataque cardiaco a los ochenta y cuatro años, lo hizo en una sala de cine
donde pasaban viejas películas en blanco y negro de los años treinta. Ocurrió
precisamente durante la proyección de aquella película en la que salía detrás
de Ginger y Fred, “Sombrero de Copa”, creo recordar que era su título.
Al subir al cielo,
lo recibió Mister Astaire. Le dijo que nunca se había llevado bien con Miss
Rogers y le pidió un favor: que bailase con ella, si quería, por el resto de la
eternidad.
Y así fue. Fred respiró
satisfecho y se fue en pos de una chica con unas piernas fabulosas, Cyd
Charisse, creo recordar que era su nombre.

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