viernes, 20 de febrero de 2015

59. Pateras


De los treinta y nueve que salieron en la patera, sólo llegaron dos, una mujer mayor, casi una anciana, del Senegal y él, del sur de Marruecos, con más de cincuenta años a sus espaldas.

La libertad es patrimonio y derecho de todos, no sólo de los jóvenes, pensaba antes de embarcarse en la trágica aventura.

Las aguas del estrecho devoraron la vida de casi todos sus compañeros. No conocía a ninguno de ellos, tampoco ninguno de ellos había intentado escapar con anterioridad, a excepción de la anciana senegalesa y él mismo que, no sólo lo intentaron, sino que lo consiguieron hacía cerca de cuarenta años, hacia 2004.

Ahora, casi medio siglo después obtenían la libertad por segunda vez en sus vidas haciendo el viaje inverso, de Almería a Marruecos.

La vieja Europa, incendiada una vez más de odios, se deshace entre el fascismo demoledor, la hambruna, el dolor y la miseria. Sólo unos pocos consiguen burlar las fronteras y escapar a través de los poros del terror hacia el continente africano, sólo algunos consiguen llegar a ese lugar oscuro, ancestral y libre de donde el hombre surgió y a donde el hombre desea regresar.





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