martes, 10 de febrero de 2015

45. Literatura


Se le iban acumulando los libros. El afán por leer se había convertido para él en una dura obsesión. A ello se añadía su exasperante lentitud para la lectura, apenas veinte páginas al día. Sus proyectos se expandían a conocer, al menos en parte, no sólo los diferentes estilos literarios, sino la literatura de todas las épocas y de todas las culturas y países. Llegó incluso a calcular su probable esperanza de vida y los libros que le daría tiempo leer hasta el día de su muerte. Era un número exasperantemente reducido de volúmenes. Debería escoger muy bien a partir de ahora para, al menos, llevarse lo esencial de la literatura al más allá

Un día se cruzó en el pasillo de su casa con un joven de ojos azules que le resultó vagamente familiar; llevaba un libro bajo el brazo, él le preguntó por el título y el muchacho, tomando el libro, se lo ofreció.

Era un libro blanco, sin título, con todas las páginas también en blanco.

Luego se despertó, se levantó de la butaca y entró en el cuarto de su hijo.

A través de las lágrimas comprobó lo rápidamente que había crecido.





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