sábado, 31 de enero de 2015

35. El regreso


Y los héroes se dispersaron por la tierra después de la batalla. Muchos quedaron para alimento de los buitres, pero aquellos a los que los dioses protegieron, siguieron invictos el camino de los vencedores.

Al llegar a sus casas pulieron los metales de guerra, engrasaron sus armas y las cubrieron con mantas de lana protectora...

Sus mujeres enjugaron sus heridas con ungüentos de plantas medicinales, y restañaron sus crudos recuerdos con danzas melodiosas y caricias.

Comieron, durmieron y rieron con sus hijos.


En otras tierras, aquellas a donde llegaron los guerreros vencidos, se observó la misma escena, pero en muchas casas tan sólo se pudo constatar la presencia de caras de niños y mujeres con la sorpresa oscura de la decepción en sus rostros, y el golpe seco que la ausencia amarga deja en las almas.





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