jueves, 29 de enero de 2015

31. Miradas y sonrisas


El camarero me miró con mala cara. Yo me hallaba con un ánimo alegre y a él parecía no gustarle demasiado el clima, o su trabajo, o qué sé yo.

Cuando nos dispararon a los dos hubo una fracción de segundo en que volvimos a intercambiar una mirada, la suya de asombro, la mía de tristeza.

Siempre me pongo triste cuando me disparan.

He vuelto a tener suerte. El camarero malhumorado también. Estamos hospitalizados en la misma habitación y hemos tenido que responder a un montón de preguntas.

Era a mí a quien buscaban.

No nos hemos dirigido la palabra, aunque sí nos hemos mirado fugazmente en algún momento.

Él está con un ánimo alegre, y a mí ya me está cansando el clima de esta ciudad, y mi trabajo ya no me llena de satisfacción como cuando era joven.

Sigo sin comprender la sonrisa estúpida de este camarero.





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