Siempre
programando para los demás viajes y cruceros que él nunca realizará. En la
agencia de viajes se gana poco, lo justo para vivir, y eso con cierta prudencia
en los gastos.
Su afán de
conocer mundo lo lleva a la idea de la aventura como impulso vital. Se nace
para descubrir, conocer y dominar. Experimentar en uno mismo el latido de lo
desconocido, la atracción de lo diferente, la fascinación del mundo diverso.
Pero ¿cómo dar el salto en el vacío? ¿Cómo decidirse a abandonarlo todo en aras
del misterio?
Recupera el
sentido y le entrega el folleto de vacaciones a la simpática señorita que está
atendiendo.
Fuma un
cigarrillo. Lo apaga con brusquedad. Coge su chaqueta y sale precipitadamente
de la agencia. Alcanza a la chica. La rodea con el brazo, la vuelve hacia sí y
la besa violenta, apasionadamente. Ella, aunque confundida, perpleja, responde
dejándose llevar por el beso.
A él le
desaparecen las ganas de viajar.
Quizás para
siempre.

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